LA ESPADA DE DAMOCLES: LA REVISIÓN DEL TMEC Y LOS ASUNTOS AMBIENTALES.
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- 25 ago 2025
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Contexto
La política económica mundial se ha estremecido, en gran parte, por el contexto arancelario dispuesto por el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Esta propuesta ha desatado una escalada arancelaria sin precedentes, tanto generalizada como específica, y ha generado niveles históricos de incertidumbre en el comercio internacional.
El proteccionismo también ha desencadenado una fragmentación económica. La OMC estimó que estas medidas provocarían una contracción del comercio global del 1 %; modelos económicos proyectan que podrían reducir el PIB mundial en alrededor de 0.5 %.
Este panorama de incertidumbre ha acelerado las negociaciones de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, originalmente programadas para 2026. De acuerdo con el Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, se estima que la revisión del T-MEC inicie tres meses después de la renegociación de los aranceles recíprocos entre México y Estados Unidos.
Las negociaciones arancelarias entre México y Estados Unidos se encuentran en una etapa crítica. A partir del 1 de febrero de 2025, se impusieron aranceles del 25 % a las importaciones mexicanas, los cuales fueron parcialmente suspendidos tras una conversación entre el presidente Trump y la presidenta Sheinbaum; sin embargo, permanecen vigentes en sectores como automóviles, acero, aluminio y cobre. En julio, tras anunciar una nueva ronda de aranceles del 30 %, Estados Unidos y México establecieron un grupo de trabajo binacional para evitar estos gravámenes y proteger industrias y empleos, mientras se negocian alternativas que permitan desactivar ese incremento arancelario. Este grupo de trabajo permitió el acuerdo de una prórroga de 90 días en la aplicación de nuevos aranceles, durante la cual los aranceles existentes —como el 25 % para bienes no cumplen con el TMEC, y el 50 % para acero, aluminio y cobre— permanecen vigentes.
En este contexto, el comité medioambiental del T-MEC se reunió para la Revisión Quinquenal ("Revisión") de la implementación y operación del Capítulo de Medio Ambiente ("Capítulo 24") el pasado 17 de junio. Durante esa reunión se discutieron los avances logrados desde la entrada en vigor del Tratado el 1 de julio de 2020 y se reportaron los compromisos de implementación del Capítulo 24, incluyendo acciones concretas para fortalecer la protección ambiental y hacer cumplir las leyes ambientales. Las Partes reafirmaron la importancia de la cooperación para enfrentar problemas ambientales comunes y destacaron iniciativas conjuntas que respaldan la implementación del Capítulo 24.
Sin embargo, vale la pena echar un vistazo a la actualidad del capítulo 24 y conocer con claridad qué establece. A continuación, se precisa el contenido de este capítulo.
Capítulo 24 – Medio Ambiente (T-MEC)
El Capítulo 24 tiene como objetivo garantizar que las políticas comerciales y ambientales se refuercen mutuamente, promoviendo altos niveles de protección ambiental, la aplicación efectiva de las leyes y el fortalecimiento de capacidades para abordar asuntos ambientales relacionados con el comercio.
Establece que ninguna Parte podrá dejar de aplicar sus leyes ambientales de forma sostenida o recurrente —por acción u omisión— de manera que afecte el comercio o la inversión entre las Partes. Se reconoce la facultad de cada país para establecer prioridades, asignar recursos y ejercer discrecionalidad en la aplicación de sus leyes, siempre que sea en buena fe.
Entre los asuntos procedimentales contemplados se incluyen la investigación de presuntas violaciones a las leyes ambientales, la conducción de procedimientos administrativos o judiciales, y la imposición de sanciones.
Las Partes se comprometen a cooperar y consultarse en asuntos ambientales de interés mutuo, especialmente los vinculados a acuerdos multilaterales de medio ambiente, como el intercambio de información sobre su implementación, negociaciones en curso y posturas frente a nuevos acuerdos.
El capítulo cubre, entre otros temas:
Protección de la capa de ozono.
Prevención de la contaminación marina por buques.
Calidad del aire y control de basura marina.
Conservación y uso sostenible de la biodiversidad.
Control de especies exóticas invasoras.
Pesca de captura marina silvestre, manejo sostenible de pesquerías, combate a la pesca ilegal y regulación de subvenciones pesqueras.
Conservación y comercio legal de fauna y flora silvestres conforme a CITES.
Protección y manejo sostenible de bosques.
Promoción de responsabilidad social corporativa y conducta empresarial responsable.
Se reconoce la importancia de combatir la extracción y comercio ilegales de vida silvestre, por sus impactos en la conservación, el comercio legal y el valor económico y ambiental de los recursos. Asimismo, se establecen mecanismos para intercambiar información, realizar actividades conjuntas y fortalecer las instituciones responsables de la aplicación de la ley ambiental.
El cumplimiento del capítulo es vinculante y está sujeto a los mecanismos de solución de controversias del T-MEC, lo que implica que las obligaciones ambientales pueden generar reclamaciones y, en su caso, sanciones comerciales si se demuestra que afectan el comercio o la inversión..
¿Qué pasará con el medio ambiente en el TMEC?
La revisión del tratado no solo pondrá sobre la mesa los temas económicos más relevantes para Norteamérica, sino también, de forma decisiva, la política ambiental del subcontinente. En los últimos años, diversas regulaciones mexicanas en materia ambiental han sido percibidas por Estados Unidos como barreras al comercio, lo que ha derivado en fricciones y controversias formales. Un ejemplo clave es la restricción al maíz genéticamente modificado, que llevó a la instalación de un panel de solución de controversias bajo el T-MEC. En 2024, dicho panel falló a favor de Estados Unidos y, en febrero de 2025, México derogó las medidas.
Otro punto de tensión ha sido la negativa de México a otorgar ciertos permisos de importación de productos que contengan glifosato, como mecanismo para proteger suelos y cultivos, así como la postergación de la eliminación progresiva del glifosato hasta encontrar alternativas viables.
Asimismo, avanza en el Congreso mexicano una enmienda para restringir la fractura hidráulica (Fracking), permitiéndola solo en casos de interés estratégico.
En el mismo sentido, la reciente aprobación en la Cámara de Diputados de una reforma constitucional para prohibir la minería a cielo abierto en actividades de exploración, explotación, beneficio o uso de minerales, metales y metaloides ha generado amplias discusiones con las autoridades estadounidenses en el marco de la renegociación.
Estas medidas, aunque diseñadas para fortalecer la protección ambiental y la soberanía sobre los recursos naturales, podrían ser objeto de revisión bajo las disposiciones del Capítulo 24 y los mecanismos de solución de controversias del tratado, lo que coloca a la política ambiental mexicana en el centro de las conversaciones de la revisión del T-MEC.
Las negociaciones en torno al T-MEC y los aranceles tienen un impacto directo y significativo para el sector empresarial. Para las empresas estadounidenses instaladas en México, la incertidumbre arancelaria y regulatoria puede afectar la estabilidad de sus operaciones, encarecer costos de producción y alterar cadenas de suministro integradas a nivel regional. En el caso de las empresas mexicanas exportadoras, además del riesgo de enfrentar barreras comerciales y posibles sanciones por incumplimientos ambientales, la volatilidad arancelaria puede limitar su acceso al mercado estadounidense y poner en riesgo contratos y empleos. En este contexto, la capacidad de adaptación, cumplimiento normativo y participación en los procesos de diálogo y cooperación que establece el T-MEC serán factores determinantes para sostener la competitividad y aprovechar las oportunidades que surjan de la renegociación.
En síntesis, la cooperación y diálogo entre las Partes serán clave para encontrar soluciones que permitan cumplir con los compromisos ambientales sin que estos se interpreten como barreras injustificadas al comercio. Al mismo tiempo, la creciente exigencia en el cumplimiento ambiental es un reflejo del cambio global donde la sostenibilidad se integra como un requisito para la competitividad y la viabilidad comercial en Norteamérica.
Es así que, aunque la revisión del T-MEC ofrece la oportunidad para fortalecer los mecanismos de cooperación ambiental, fomentar la aplicación efectiva de las leyes, y la oportunidad de avanzar hacia un modelo de desarrollo más sostenible, representa también un importante reto para las empresas en sectores estratégicos y dependientes de la salud del comercio multilateral.




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